Ser parte de un gran equipo
Hace un par de meses, después de que toda mi familia me insistiera en que me uniera a su gimnasio y me hablaran maravillas de su profesor, decidí hacerles caso y probar. No os voy a engañar, nunca me ha gustado ir al gimnasio, no me atraía encerrarme en un sitio con gente de mi mismo pueblo a hacer algo con lo que no me sentía muy cómoda. Pero lo cierto es que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. En cuanto empecé, nuestro profe , estaba comenzando a enseñar a la clase una coreografía con la que se presentarían a la Mostra Coreográfica de Valencia, ¡nada más ni nada menos! Y yo, superando los límites de mi timidez, me apunté sin pensármelo dos veces. Tras un par de meses de pasárnoslo muy bien en clase, teniendo poquito tiempo para ensayar pero con mucha ilusión, llegó el gran día. Lo pasamos tan bien preparándolo, comiendo juntos, vistiéndonos por los pasillos (¡y ascensores!) del Palacio de Congresos, llevando purpurina plateada a cada ri...