Calladitos y obedientes

Los que hemos tenido la suerte de estudiar a Noam Chomsky sabemos que cuando aparece en cualquier medio hay que sentarse a escucharle detenidamente. Y ya no hablamos sólo de por sus teorías lingüísticas, sino de unos pensamientos, los suyos, que estamos seguros de que con el tiempo se acabarán uniendo a la historia de pensadores como Platón, Aristóteles, Freud, Marx o Einstein.

Entre sus muchos y variados artículos, entrevistas o apariciones, hoy nos gustaría compartir con vosotros uno de sus escritos que han tenido mayor difusión a lo largo de estos años y que muchos conoceréis porque, como siempre, Chomsky volvió a adelantarse a su tiempo. ¿O será que igual los tiempos no han cambiado tanto? En sus "10 Estrategias de Manipulación Mediática", publicadas en 2002, el pensador de Pensilvania nos hace un resumen de la facilidad que tiene el poder para engañarnos a través de los medios y lo fácil que se dejan engañar los ciudadanos por éstos, como si fueran los únicos poseedores de la verdad. Y algo aún más desalentador: estas estrategias se siguen llevando a cabo día a día impunemente (si vivís en España lo sabréis de sobra), por lo que desde Don Zorruno os alentamos a que las distribuyáis para que lleguen al mayor número de personas posibles. Echadles un vistazo:

1. La estrategia de la distracción 
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales" (cita del texto de autoría suya "Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes... tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad" (cita extraída de nuevo de “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).


6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión 
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente en el sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores" (cita extraída también de "Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad 
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9. Reforzar la autoculpabilidad 
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen 
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos. 



¿Qué os parece? ¿Os suena todo esto de algo? ¿Verdad que sois capaces de poner un ejemplo de cada una de las 10 estrategias con las que nos aborregan a diario? El poder y los medios de comunicación funcionan así, ya sea para que elijamos una determinada marca de yogur o para que votes a un gobierno en vez de a otro. Si quieres, puedes contarnos tus impresiones un poco más abajo, en la sección de comentarios. ¡Que no te manipulen más!

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