La Lotería Natural

Hoy en Don Zorruno os animamos a pensar un poco en la gran enemiga de los estados contemporáneos: la filosofía, y lo hacemos concretamente a través del concepto de "lotería natural", ¿os suena?

El concepto "lotería natural" fue acuñado por el filósofo y profesor de filosofía política de Harvard John Rawls (1921-2002). Rawls, en su "Teoría de la Justicia" (1921) hace referencia a  lo injusto de ser recompensado o castigado según las diferentes variantes que se den en tu nacimiento, esto es, que si la casualidad te hace nacer en el centro de París vas a tener ya de entrada determinadas ventajas que no tendrías si esa casualidad te hubiera hecho nacer en una aldea de Etiopía. ¿Por qué ese nuevo etíope va a ser castigado por el sistema institucional que le ha tocado si él no ha elegido nacer ahí, en un lugar donde el acceso a determinadas oportunidades que ofrece el bienestar brillan por su ausencia?  ¿Os habéis parado a pensar alguna vez en todo esto?

Precisamente, cuenta Rawls, en esa palabra "elegir" está la clave de todo, ya que no se puede responsabilizar a un ser humano de situaciones que él nunca ha elegido. Ante esto, el autor estadounidense propone su "Teoría de la Justicia", donde entramos ya en un ámbito de filosofía aplicada a la política en el que se trataría de crear un sistema donde las elecciones particulares de cada uno tomaran verdadero valor. En ese sistema institucional se obviarían ya de entrada todos aquellos hándicaps que la naturaleza te ha dado sin tu consentimiento (o sea, tu raza, tu género, tu clase social...), con lo cual todas las personas partirían de cero, de exactamente el mismo lugar. Y a partir de aquí todas estas personas serían tratadas y juzgadas únicamente por las decisiones que toman, según el camino que cada uno (ya conscientemente) elige. Ahora sí que cada uno sería dueño de su propio destino. Esa desigualdad que parte de la suerte debe ser neutralizada.


Rawls, influenciado por Kant, Locke, Marx o Rousseau, cree que la sociedad justa debe garantizar al individuo, además de su libertad, el mayor número de oportunidades para que éste pueda desenvolverse por sí mismo, o sea, el estado reconocería esa "lotería natural" y garantizaría oportunidades para nivelar esas desigualdades. Se acabaría la distinción entre estratos más y menos favorecidos. De esta forma, sería incorrecto que las personas con mayores dones y con el carácter superior que han hecho posible que se desarrollen en una buena clase social tengan más fácil el acceso a obtener mayores beneficios que no contribuyan al beneficio de los demás. 

Todo esto hoy en día es prácticamente imposible de llevar a cabo, ya que, el sistema actual, lejos de hacer frente a la injusticia de haber nacido en determinado lugar o en el seno de determinada familia lo que hace es transformar esas desventajas (o ventajas, según tu cuna) naturales en desventajas sociales. ¿Y por qué? ¿Por qué no se cambia desde ya? Obviamente la respuesta es clara: porque al sistema no le interesa, ya que el estado (que normalmente presume de becas, subvenciones, subsidios y demás ayudas) saca aún mayor tajada de todo ello. Los que han tenido "buena suerte" no estarían para nada a favor de este tipo de intervencionismo y creen que la suerte o la mala suerte de los individuos no debe alterarse artificialmente y hablarían de discrimación positiva.

Todo esto, por supuesto, lo estamos exponiendo sin mayor rigor y a modo de pinceladas, ya que se requiere un análisis mayor y más serio que el que podemos dar en Don Zorruno, pero queríamos ofrecéroslo como punto de partida para vuestros debates. Debates que podréis llevar a cabo un poco más abajo en la sección de comentarios. ¿Os convence el carácter igualitario de la teoría de Rawls u os suena a vaguedad sin aplicación práctica?


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