El cilindro, la ciencia y el dogma


José Luis Guijarro no dejaba indiferente. Era obvio que sabía más de lo que mostraba ese aspecto desenfadado para un profesor de universidad. Por aquel entonces debía rondar los 60. Era alto, pelo blanco, barba blanca y, también por aquel entonces, demasiado excéntrico para un grupo de alumnos que había dejado el instituto no hacía demasiado. Algo que admiraré siempre era que nos llamaba "chicas" si en clase había mayoría femenina. Era (ahora está jubilado) profesor de Psicolingüística y de Lenguaje y Cognición. Brillantísimo lingüísta, apasionado de Chomsky, me parecía que era la persona con más ciencia dentro de una facultad de letras. Sus clases eran muy ocurrentes, repletas de chistes, sarcasmos e ironías, pero siempre interesantísimas.
Un día, al terminar una de estas clases (cosa que siempre hacía de la manera más elegante y divertida), decidí acercarme a él antes de que recogiera su típico portafolios y pusiera rumbo callado, como de costumbre, a su despacho, con la excusa de comentar algunos aspectos del debate entre "dogma" y "ciencia". Reconozco que aquella explicación que me dio en forma de respuesta ha sido una de las más influyentes que he recibido en mi vida, quizás la que más me ha abierto los ojos a la realidad. Y, en sus palabras, decía así (atención a las mayúsculas):

«Me acuerdo de la historia de mi profe de ciencias. Llegó un día con un cilindro blanco grande y lo puso sobre la mesa. Luego, sin mentarlo, empezó su clase. Al cuarto de hora de su conferencia, el cilindro de pronto se cayó, aunque nada parecía haberlo tocado o empujado. Siguió la clase y al final, el profesor nos puso como deber de casa que cada quisque le explicase por qué se había caído el cilindro.

Cada estudiante trajo SU explicación. Para uno, se trataba de que había un animalito (otro dijo un enanito ... ¡Eramos niños!) dentro que, al moverse, lo tiró; para otro es que el profe lo puso en la corriente de la ventana y como era muy liviano, acabó por tumbarse; alguno pensó que tenía trampa (un hilito invisible del que tiró el profe), etc. Un niño manitas, incluso, hizo un cilindro con una especie de reloj de arena torcido que, al cambiar la arena de sitio, hacía que el cilindro perdiera el equilibrio y se tumbara al cabo de un cierto tiempo. 

En fin: todo el mundo tenía su teoría y para cada uno su teoría le bastaba para explicar(se) el fenómeno. 

Después de felicitarnos por cada una de esas teorías, el profe nos dijo que, aunque todas eran muy ingeniosas y explicativas, todas, incluso la del niño manitas, eran absolutamenet distintas de la mecánica de su cilindro. Y, poniéndose transcendente, terminó más o menos en estos términos:

"la Naturaleza (o alguno de sus fenómenos) suele ser bastante más complicada que un cilindro que se cae a los diez minutos. Es de suponer que TODAS nuestras explicaciones, desde las animistas a las más científicas, son eso, maneras personales o sociales de explicar el funcionamiento natural. Lo más seguro es que dichas explicaciones, AUNQUE SIMULEN los fenómenos naturales de tal manera que creamos estarlos PROBANDO cada vez que realizamos dicha simulación, en realidad son sólo UNA manera de acercarnos a la realidad. No LA manera de acercarse a la realidad. Por eso, porque nunca sabemos cuál es LA respuesta real, es por lo que la ciencia sigue cambiando y en el mundo físico, por ejemplo, de Arquímedes (y sus explicaciones) se pasó a Newton (y las suyas), luego a Einstein y a Bohr (con las nuevas), etc., etc.  Esa es la diferencia entre la ciencia y el dogma. Las explicaciones científicas CAMBIAN a medida que uno va tomando en consideración nuevos aspectos de la realidad. En cambio, los DOGMAS son inalterables y se dan de una vez por todas".

No sé si esto te sirve a ti como me sirvió a mí durante toda mi vida. Nunca he creído que la ciencia nos dé la realidad; es sólo una entre las mil posibles explicaciones de esa realidad. Y si, en un momento determinado, me sirve, la acepto como buena. Si soy un manitas, entonces intento crear mi propia explicación (teoría) y probar una serie de resultados que, hasta ahora estaban fuera de la explicación aceptada. Y cuando lo consigo, me dan el Premio Nóbel, pero eso no garantiza que mi explicación, por muy manitas que sea, es la que me da LA VERDAD.»

Creo que estas palabras, del profesor de mi profesor y que ahora también son vuestras, en cierto modo escépticas,  y en cierto modo también científicas, son valiosísimas y muy aplicables a cualquier aspecto de nuestras vidas a diario. 

¿Qué opináis?



Comentarios

  1. Parece acertadísima esa explicación. La ciencia no es más que una aproximación a la realidad a base de hacer pruebas, conjeturas e hipótesis para intentar demostrar algo. Pero aun así, al cabo de los años, pueden aparecer maneras diferentes de estudiar esa realidad y revocar lo que hasta ese momento era cierto.

    Aunque para mi aun queda una pregunta más interesante: es la realidad real?

    Un saludo y felicidades por el artículo.

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    1. ¡Gracias, Isco! Nos alegra que te haya gustado el post. Lo que dices es un gran resumen de la historia de mi profesor: la ciencia es sólo uno de los muchos instrumentos que tenemos para comprender la realidad. ¿Que sus métodos y teorías son demostrádamente válidos para explicarnos todo un Universo? Pues sí, no se puede dudar de ello, pero "siendo científicos", es sólo una de otras muchas herramientas. Y, por supuesto, sujeta siempre a mejoras. No hace mucho que se explicaba que los humanos habían salido de una costilla o que el sol era un foco que daba vueltas alrededor de la Tierra.
      En cuanto a tu (gran) pregunta... buffff, da para días y días de debate. De momento el principio holográfico, el multiverso y el biocentrismo de Robert Lanza son las que para mí más se acercan a una respuesta.
      ¡Otro saludo para ti y mil gracias por comentar! :)

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  2. Que gran explicación, tienes razón, esas palabras se han quedado grabadas y listas parra reproducirlas a otras personas cuándo tenga la oportunidad

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    1. Gracias, Ali Maravillas. Me alegro mucho de que aquellas palabras ahora también resuenen y hagan pensar a tu cabecita como lo hicieron por aquel entonces en la mía. No se trata tanto de tener siempre la mente abierta a todas las opciones, que también, sino, como decía Unamuno, "la verdadera ciencia es la que duda de todo"
      Gracias por tu comentario. ¡Un saludo! :)

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  3. Brutal, en serio. Ahora mismo siento como mi cerebro se está reorganizando. ¡Casi puedo oír los archivadores abrir y cerrarse como locos!

    Vale, ha sido un símil de lo más perturbable, lo siento XD

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  4. Jajaja. Deja tus archivadores abiertos, no los cierres nunca. Me gusta que te haya gustado, Marta :) ¡Muchas gracias por comentar!

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